aiesec nicaragua 1

Ahí aprendí lo afortunado que era, lo mucho que tenía y tal vez no apreciaba a diario

Cuando me decidí a romper ese paradigma de ir a otro país sin ningún conocimiento sobre el mismo, pasando de estar con tu familia a vivir una aventura llena de enseñanzas, me di cuenta que yo podía ser ese agente de cambio que Nicaragua necesita, después de atravesar un reto que cambiara mi vida.
Bajo esta premisa me lancé con un mar de emociones en mi cabeza, empezando un viaje de alred12992350_1083496615041520_1877469932_nedor de 23 horas, 2 escalas, sólo, sin expectativas, sin saber qué me depararía los siguientes dos meses. Finalmente estaba en Medellín, ciudad capital de uno de los departamentos más grandes de Colombia.
Jardín de Amor, una fundación encargada de alrededor de 50 n12992927_1083496371708211_1139636432_niños con trabajos sociales diferentes y con más de 250,000 necesidades; ese fue mi lugar de trabajo en un proyecto llamado “Golombiao”, donde tomé el rol de “Trainee”. El mismo constaba de dar sesiones de educación en valores no formal a niños de edades 4 hasta los 12 años lo cual era muy desafiante y serio, por lo tanto tenía que estar a la altura de las expectativas. Afortunadamente, no era el único en el proyecto y tenía un compañero de Costa Rica quién se llama Eduardo y estudia psicología.

Suena fácil pero no lo fue, ahí aprendí lo afortunado que era, lo mucho que tenía y tal vez no apreciaba a diario.
El trabajo con los niños me hizo muy sensible, hizo que apreciara cada sonrisa, cada emoción al realizar actividades, cada abrazo que te daban con todo el agradecimiento y amor por lo que hacías por ellos. Cada lagrima que solté al momento de decirle adiós con el corazón en la garganta, pero con una paz por todo lo que hicimos juntos.
Durante mis 6 semanas viví experiencias que me sacaron de mi zona de confort e hicieron en mí una persona muy diferente a la que se fue en febrero del 2016.

Es hermoso ver como jóvenes de Colombia, Bolivia,Costa Rica, Estados Unidos y Nicaragua con diferencias en personalidades, costumbres, modismos, idiomas y tradiciones, compartíamos una misma experiencia, que te llena por dentro.
Pienso que ese valor agregado que tiene la persona que se va de intercambio, aiesec nicaragua carlos acuña fue lo que más me llamó la atención, porque somos personas soñadoras que creen que el mundo va a ser mejor si ponemos nuestro pequeñísimo granito de arena, ya sea en Colombia, Nicaragua, Costa Rica, Estados Unidos o Bolivia. De mi intercambio me llevo tres familias Colombianas, son el amor puesto en personas; amistades cortas pero fuertes, lugares maravillosos, paisajes únicos, sonrisas sinceras. Un pueblo que es muy amable y acogedor. Pero lo que se quedará conmigo es ese cambio que mi intercambio hizo en mí. Todos teníamos el mismo foco, hacer ese impacto positivo en la sociedad colombiana (Medellín) y cómo ese impacto iba a influir en nuestras vidas personales e implementarla en nuestro país de origen.

Atentamente,

Carlos Acuña


0 replies

Leave a Reply

Want to join the discussion?
Feel free to contribute!

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *