Los 20s, no somos ni adultos, ni somos niños, entonces, ¿Qué somos?

Cuando niños todos creemos que cuando crezcamos todo va a ser maravilloso, habrá más libertad, energía y dispuestos a vivir nuevas experiencias. Pero, ¿Qué pasa cuando llegamos a esa edad? Basta con decir que nadie nos dice que este crecimiento te va a doler y que eso es parte de tu vida, es así, parte de la vida vivir buenos y malos momentos, si no ¿Cómo diferenciarlos?

Este año cumplí dos décadas, la máxima expresión de la búsqueda de nuevos sentimientos y emociones, la edad en que la mayoría de nosotros nos preguntamos la famosa, típica y tan corta pero complicada pregunta: ¿Quién soy? Y no es que en realidad no sepamos qué nos gusta y qué no, ¡No!, esta pregunta, en este momento tiene un significado transcendental.
Edad en la cual comenzamos a tomar las riendas de nosotros mismos, a tomar grandes decisiones para nuestros futuros. Edad en la que comenzamos a ganar muchos más amigos y a perder, también.
Comenzamos a buscar nuevas sensaciones; edad en que surgen los amores, el gran enamoramiento, premuras pasionales ó el verdadero amor. A enfocarnos en nuestro futuro pero muchas veces nos olvidamos de nuestro presente, de vivir cada una de las etapas de esta maravillosa edad de nuestras vidas.
Los 20s, no somos ni adultos, ni somos niños, entonces, ¿Qué somos? ¿Quizás somos la mitad de algo buscando complementar el todo?. Estamos en plena juventud, y los únicos que pueden decidir qué vamos a ser y cómo lo vamos a hacer somos nosotros mismos, dispuestos a tomar el control, a encontrarnos. Ana Marcela AIESEC
Vamos a fallar, infinidades de veces, tantas que vamos a perder la cuenta, y de eso se trata, de fallar pero intentarlo nuevamente.
Pensamos que ya hemos vivido, pero nuestras vidas realmente apenas comienzan.

Somos otra generación, y muy diferente, tenemos nuevas expectativas. 

Las fiestas, no les mentimos cuando les decimos que las fiestas empiezan a la media noche, en verdad amados padres. Nos ponemos nuestras mejores piezas, los tacones, y el divino maquillaje, y aquel chico guapo que nos encanta.
Las salidas con tus amigos para la plática importantísima de qué fué lo que pasó la noche anterior, no sólo porque algunos no nos acordamos, si no porque te queres pegar la “CPMS” (Carcajada Para la Mañana Siguiente) con el último chisme incluído, ¿Te sentís indentificado?.
Poco a poco te vas desinteresando de las fiestas, las salidas nocturnas, ya vas queriendo estar tranquilo con tus amigos, quizás una relación. Poco a poco te vas dando cuenta qué necesitas y qué no, poco a poco te vas formando y creciendo. Hasta la forma de pensar va cambiando en vos; querés arriesgarte, querés hacer cosas que aún no has hecho, querés sentirte joven... 
Nuestra independencia, nuestros desafíos y nuestros propios éxitos y derrotas.

aiesec nicaraguaPoco a poco te vas dando cuentas que lo superficial no te lleva a nada y sabés que necesitas algo más en tu vida, y ahí estás vos pensando qué hacer con tu vida; tenés sueños, tenés metas que concretar, unos las logran, otros no, otros logran hacer cosas mejores, las razones no las sé, aún no he llegado a la edad de “la voz de la experiencia”. Pero quizás la respuesta está en lo que en verdad querés, en vos.

Juventud divino tesoro, decía Rubén Darío, “te vas para no volver, cuando quiero llorar, no lloro y a veces lloro sin querer“; él sí sabía el desequilibrio emocional por el cual pasamos.
Atentamente,
Ana Marcela Vilchez

Emprendimiento fallido, emprendedor exitoso

 

La historia de fracaso de Julián Bender

En su primer experiencia como emprendedor, Julián trabajó con Rocket Internet para crear una sede de la empresa DropGifts en Argentina. La experiencia duró exactamente seis meses: el emprendimiento no alcanzó los resultados esperados y la decisión fue cerrarlo.

”Tuve la oportunidad de abrir y cerrar una startup con todo lo que eso implica, desde contratar personas y tener una oficina, hasta cerrar esta oficina y despedir a todos”, cuenta Julián

Equivocarse es parte

En este corto, pero intenso período, Julián aprendió mucho sobre como ejecutar rápidamente y no poner tanta atención al detalle. “Es importante no retrasarte por cosas simples y si mandarte a buscar el resultado e ir acomodando los procesos en el camino”, dice el emprendedor, que tiene un perfil muy enfocado en resultados y orientado a la acción. Al abrir y cerrar la empresa, Julián enfrentó el desafío de lidiar con la incertidumbre. Para él y su alma inquieta de emprendedor, salir de su zona de confort no era un problema. Sin embargo, asume que fue duro dimitir a los compañeros de trabajo. En algunos momentos incluso era visto como el villano, pero también entendía su responsabilidad como líder y lo que eso implicaba.

Julián es una persona que prefiere ver el vaso medio lleno y se lanza constantemente a nuevas aventuras de manera optimista. “Mi aprendizaje ahí fue que las cosas terminan, las cosas se acaban, y no es el fin del mundo”, explica. En su opinión, un emprendedor debe estar preparado desde el inicio para cualquier tipo de resolución que el negocio pueda tener, positiva o no, y que la expectativa de fracaso te permite ver las cosas con más tranquilidad y divertirte en el proceso. “Si haces un emprendimiento con la mente en ‘voy a llenarme de plata y voy a ser un éxito’, estás errado. Es muy probable que no pase y que así sufras más en el camino”, opina él, que recomienda relajarse y disfrutar, mismo que en algún momento tengas que cerrar las puertas: al fin, equivocarse es parte de la experiencia.

Artículo creado por 


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Viví, me perdí, me enamore del país, su gente

Mi experiencia en Brasil fue increíble! Llegue sin conocer el idioma y sin conocer a nadie, sin embargo al regresar a Nicaragua supe que tenia una segunda familia en Brasil. Al llegar allá no sabia como iba a ser mi experiencia, donde iba a trabajar, quien me iba a ayudar pero los miembros de AIESEC me ayudaron en todo y me dieron la mejor experiencia posible. En el trabajaiesec nicaraguao desempeñe un plan de estrategia en marketing, siendo una estudiante de ingeniería industrial fui a trabajar a la ONG “Construindo Sonhos” para ayudarles a divulgar a sus actividades que realizaban con los niños y adolescentes con problemas de drogas.

Trabaje junto dos paraguayos y un chileno, hicimos presentaciones de nuestros países y de nuestras AIESEC Nicaragua Andreaculturas, convivimos con todos los brasileños de la ONG y fue un intercambio de cultura genial! Aprendí a como realizar folletos atractivos para la ONG y comunicarme en portugués algo que al principio parecía super difícil entender, pero después todo fue mas simple!

Los adolescentes que iban a la ONG eran respetuosos y siempre tan amables con todos nosotros a pesar de todos sus problemas, unos se volvieron muy amigos de nosotros también.

Todos los otros jóvenes que venían de intercambio eran de Paraguay, Argentina, Colombia, Perú, Chile, Egipto y Marruecos, fue un intercambio de cultura que jamas había experimentado pero todo fue tan lindo y tan nice que la verdad parecía como que si estaba en casa.

Una semana antes de venirm12919480_10208319882088445_783700729_oe ya extrañaba Brasil, mi familia y mis nuevos amigos. Fue una de las mejores experiencias de mi vida! Viví, me perdí, me enamore del país, su gente, y CRÉANME que ya quiero regresar! Vivan, conozcan, y nunca tengan miedo a lo desconocido que lo mejor sale siempre de eso!

 

Atentamente,

Andrea Herrera